En un hecho insólito, la escultura Paloma de la Paz, que el maestro Fernando Botero donó en 2016 para conmemorar la firma del acuerdo entre el Estado colombiano y las Farc, sufrió un accidente este martes en el Museo Nacional de Colombia.
Según informó El Reporte Coronell, de Caracol Radio, una estudiante de Licenciatura en Educación Artística que visitaba el museo se acercó demasiado a la obra para tomarse una fotografía, empujó accidentalmente el pedestal y la escultura cayó del tercer piso al segundo.
La pieza de bronce macizo, de 70 centímetros de alto, no se partió, pero sufrió daños en su ala izquierda que serán evaluados. Mientras tanto fue trasladada a un depósito del museo.
La paloma de la paz llegó por primera vez a la Casa de Nariño en septiembre de 2016, poco después de la firma del acuerdo de paz con las Farc. Botero la presentó como un gesto simbólico de apoyo al proceso que adelantaba el gobierno de Juan Manuel Santos.
“Con la escultura La paloma de la paz me uno a este proceso trascendental de la paz en Colombia. Quise hacerle este regalo a mi país para expresar mi apoyo y mi solidaridad con este proceso que le brindará un futuro de esperanza e ilusión a todos los colombianos”, dijo el artista en su momento.
La escultura, hecha en bronce y pintada completamente de blanco con el pico dorado, permaneció en la Casa de Nariño durante el resto del gobierno Santos. Antes de que Iván Duque tomara posesión el 7 de agosto de 2018, fue trasladada al Museo Nacional.
En ese momento, María Clemencia Rodríguez de Santos justificó el traslado con una frase que con el tiempo resultaría premonitoria: “La paloma transita hacia un sitio donde tendrá más visión, en donde pueda volar. Es definitivamente nuestro símbolo de la paz, la paz de todos los colombianos”.
Cuando Gustavo Petro llegó al poder en 2022, la obra regresó a la Casa de Nariño. El nuevo presidente la colocó en la casa presidencial junto a una pintura de La Monja y otra de un cóndor, en una disposición que reforzaba su carga simbólica dentro de su gobierno. Allí permaneció hasta el final de su mandato.
En julio de este año, en medio de la transición hacia el gobierno de Abelardo de la Espriella, Petro ordenó su traslado de regreso al Museo Nacional, siguiendo el mismo protocolo especial con el que salieron otras obras del recinto, como la espada de Simón Bolívar, el sombrero de Carlos Pizarro y la sotana del cura Camilo Torres.
La trayectoria de la paloma de la paz resume en cierta forma el recorrido político del acuerdo que la inspiró: nació en la Casa de Nariño bajo Santos, fue retirada bajo Duque, regresó bajo Petro y volvió al museo al inicio del gobierno de De la Espriella.
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Cada traslado fue también una declaración sobre cómo cada gobierno quiso relacionarse, o no, con el símbolo que Botero puso a disposición del país.
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Ahora, con daños en el ala izquierda y guardada en un depósito, la escultura espera que especialistas determinen el alcance del golpe y el proceso de restauración que deberá enfrentar.
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