Parecía imposible. El escritor español Eduardo Oller, en su libro Dos Horas explicó, desde la ciencia, por qué para la humanidad era difícil conquistar una de sus luchas más grandes en la historia: terminar una maratón en menos de 120 minutos.
Desde que Filípides se desplomó y murió en Atenas mientras anunciaba que los griegos habían ganado una batalla en Maratón, después de recorrer más de 40 kilómetros a toda marcha en el 490 antes de Cristo –ese día nació la prueba reina del fondismo–, hasta este 26 de abril del 2026, cuando el keniata Sebastian Sawe rompió la barrera espacio-tiempo en la Maratón de Londres tras cruzar la cinta en 1 hora, 59 minutos y 30 segundos, miles de hombres intentaron romper el récord.
Sawe es delgado y alto. Mide 1,86 metros y no debe pesar más de 70 kilos. Tiene una zancada larga y su cuerpo parece estar diseñado para soporta los ejercicios aeróbicos de alta intensidad: tiene una gran resistencia. Nació en Kenia, tierra de grandes maratonistas.
En ese país de África oriental nació el mítico corredor Eliud Kipchoge, de 41 años, quien en 2019, en una competencia no oficial organizada por una marca deportiva, terminó los 42 kilómetros del Maratón en una hora, 59 minutos y 40 segundos en un reto que se hizo en Viena, Asutria. Sin embargo, la Organización Mundial de Atletismo no lo aprobó. Por eso la plusmarca no fue válida.
También nació en Kenia el fallecido Kevlin Kiptum –murió por un accidente de tránsito en 2024–, quien el 8 de octubre del 2023 terminó la Maratón de Chicago, Estados Unidos, en 2 horas y 35 segundos y estableció el récord mundial de la distancia que parecía era imposible de romper.
Pero en Londres, donde la leyenda dice que se agregaron 195 metros a la competencia para que terminara frente al Palacio de Buckingham para que la Reina pudiera ver la llegada de los maratonistas sin moverse de su casa oficial, Sebastian consiguió lo que parecía imposible: en su primera Maratón bajó la barrera de las dos horas.
Lo hizo sin apuros. En los últimos metros se veía tranquilo. Aún tenía tanque y por eso, en lugar de bajar el ritmo, apretó el paso. Corrió cada kilómetro de la competencia, en promedio, en 2 minutos y 49 segundos –increíble– y, cuando tenía la mete frente a sus ojos irguió el cuerpo, amplió la zancada, rompió la cinta, se persignó y no pudo más que agacharse para respirar, para tomar aire, para procesar el récord que consiguió.
Lo de Sawe, que ya tiene el récord mundial aceptado por la World Athletics, fue impresionante. Pero en la carrera londinense, donde corrieron 60.000 de los más de un millón de atletas, entre profesionales y aficionados, que se inscribieron a la competencia más importante de las majors, también hubo otros dos maratonistas que hicieron tiempos pode bajo del anterior récord Mundial.
El etíope Yomif Kejelcha, un atleta de 28 años, cruzó la meta en 1 hora, 59 minutos y 41 segundos. Sí, en esta edición de Londres hubo dos hombres que terminaron su carrera por debajo de las dos horas. Entre tanto, el ugandés Jacob Kiplimo, de 25 años, finalizó su recorrido en 2 horas y 28 segundos, 7 segundos menos que el tiempo establecido por Kiptum en Chicago hace tres años.