Hace una semana, tras el terremoto con epicentro en San José del Palmar, Chocó, la misión era recuperar el mayor número de personas con vida. Hoy, la tarea es otra: inicia el proceso de recolección de escombros.
Ocho días después del sismo, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) actualizó el balance de la tragedia y confirmó un aumento en el número de víctimas y daños reportados en distintas regiones del país.
De acuerdo con el informe, con corte a esta noche, la emergencia dejó 312 personas fallecidas, 4.611 heridas, 290 desaparecidas y 358 rescatadas con vida. Las afectaciones se extienden a 15 departamentos y 470 municipios, donde se contabilizan 143.470 familias y 294.278 personas afectadas.
Ahora, el impacto sobre la infraestructura es uno de los principales desafíos para las autoridades. La Ungrd reportó 134.124 viviendas averiadas, 29.548 destruidas y 277 edificios colapsados, cifras que reflejan la magnitud de los daños ocasionados por el movimiento telúrico.
La afectación también alcanza servicios esenciales para las comunidades. Según el reporte oficial, hay 335 centros de salud afectados, así como 3.421 instituciones educativas y 4.028 centros comunitarios que presentan daños de distinta consideración.
En materia de infraestructura vial y servicios públicos, el balance registra afectaciones en 413 vías, 86 acueductos, 49 puentes vehiculares, 13 puentes peatonales y cinco aeropuertos, lo que ha dificultado las labores de atención y el transporte de ayuda humanitaria hacia algunas de las zonas más golpeadas por la emergencia.
El informe también da cuenta del impacto sobre los animales. Hasta el momento, las autoridades han logrado rescatar 496 animales, mientras que otros 1.323 han resultado afectados por las consecuencias del desastre.
Mientras las labores de búsqueda y localización de desaparecidos comienzan a concluir en varias de las zonas afectadas, continúa la atención a las comunidades damnificadas.
A partir de esta semana, el país entrará en una nueva etapa enfocada en la recuperación y reconstrucción de la infraestructura destruida por uno de los terremotos más devastadores registrados en Colombia en las últimas décadas.
De hecho, María Consuelo Araújo, presidenta de la Cámara Colombiana de la Infraestructura y recientemente designada embajadora de Colombia en Estados Unidos por el presidente Abelardo de la Espriella, anticipó en conversación con este diario cuáles serán las prioridades de esta nueva fase.
“La fase que arranca esta semana es poder liberar a las ciudades y a los municipios de los escombros, y disponerlos en los lugares adecuados, no en cualquier parte, porque se generarían las condiciones para otra tragedia, como el desbordamiento de quebradas u otras situaciones que hay que evitar”, explicó.
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